Norma de Comunidad: LA DISCIPLINA.
TEMAS:
- Formemos hábitos de disciplina.
- El valor de la disciplina.
- El valor de la disciplina en la Biblia.
LOGRO:
4. COMPRENDER LA DISCIPLINA COMO
UNA VIRTUD PARA UNA SANA CONVIVENCIA.
INDICADORES:
4.1.
Identifica las normas de convivencia que existen en la familia y el colegio;
Además aprende del ejemplo de algunos personajes de la Biblia que demostraron
tener hábitos de disciplina con los demás.
4.2.
Muestra apropiación de los conocimientos adquiridos evidenciado en el trabajo
final.
4.3.
Realiza autoevaluación y Heteroevaluación.
Nota: Realice el taller propuesto por el
maestro en clase y sustente mediante una prueba escrita u oral.
(Este texto debe ir en tú cuaderno de Ética y Valores)
La disciplina procede del latín discere, que significa aprender; luego la disciplina como un valor/actitud/acción significa la capacidad de hacer lo que se debe hacer, basados en poder ser organizados y constantes en las actividades diversas de la vida cotidiana.
Esta preciosa cualidad tan difícil pero no imposible de lograr, permite a las personas adquirir buenos hábitos, mejorar las prácticas en habilidades diversas, dominarse a sí mismas en su carácter; actuar frente a lo que no conviene y que podría afectar al individuo.
En las niñas la disciplina se comienza a cimentar desde temprana edad mediante las actividades sencillas que percibe en su hogar, algunas de las cuales le son encomendadas para la adquisición de hábitos adecuados de vida. También las actividades de socialización secundaria (grupos externos) Por ejemplo:
Actividades que se perciben en casa:
- El aseo y orden habitual.
- El horario que papá y mamá (otros familiares) cumplen en sus actividades (hora de levantarse; desayunar, ir al trabajo, retornar, acostarse, etc.) regularidades que indican cierta organización sobre y en la vida del hogar.
Actividades delegadas
- “Toma tu ropa y deposítala en…”
- “Pon tus zapatos debajo de, en…”
- “Comamos juntos sentados a la mesa”
- “No demores tanto en la ducha”
- “Acostumbra a dejar las cosas donde las encuentres”
Actividades en grupos sociales
- “Debes ir hoy también al colegio”
- “No olvides tus tareas”
- “Recuerda tener todo listo para mañana e ir al club/grupo…”
En fin, diversas actividades que enseñan rutinas/hábitos valiosos para la vida, y que el niño irá asimilando porque se ve inmerso en dichas prácticas, es decir, el ejemplo y enseñanza que le transmiten su padres o cuidadores.
En esencia la disciplina es capacidad de aprender, disposición para extraer de la vida y las acciones lo más conveniente, conocimientos útiles para una mejor calidad de vida; a nivel personal e interpersonal.
En la formación de la disciplina juega un papel importante la voluntad como el motor que lleva a la persona a decidir, elegir la mejor acción que favorezca su vida propia y la de los demás. Que la persona vea que los buenos hábitos son productivos, dignifican a las personas que los practican; les hacen la vida más ordenada y con sentido.
(Este texto debe ir en tú cuaderno de Ética y Valores)
La disciplina procede del latín discere, que significa aprender; luego la disciplina como un valor/actitud/acción significa la capacidad de hacer lo que se debe hacer, basados en poder ser organizados y constantes en las actividades diversas de la vida cotidiana.
Esta preciosa cualidad tan difícil pero no imposible de lograr, permite a las personas adquirir buenos hábitos, mejorar las prácticas en habilidades diversas, dominarse a sí mismas en su carácter; actuar frente a lo que no conviene y que podría afectar al individuo.
En las niñas la disciplina se comienza a cimentar desde temprana edad mediante las actividades sencillas que percibe en su hogar, algunas de las cuales le son encomendadas para la adquisición de hábitos adecuados de vida. También las actividades de socialización secundaria (grupos externos) Por ejemplo:
Actividades que se perciben en casa:
- El aseo y orden habitual.
- El horario que papá y mamá (otros familiares) cumplen en sus actividades (hora de levantarse; desayunar, ir al trabajo, retornar, acostarse, etc.) regularidades que indican cierta organización sobre y en la vida del hogar.
Actividades delegadas
- “Toma tu ropa y deposítala en…”
- “Pon tus zapatos debajo de, en…”
- “Comamos juntos sentados a la mesa”
- “No demores tanto en la ducha”
- “Acostumbra a dejar las cosas donde las encuentres”
Actividades en grupos sociales
- “Debes ir hoy también al colegio”
- “No olvides tus tareas”
- “Recuerda tener todo listo para mañana e ir al club/grupo…”
En fin, diversas actividades que enseñan rutinas/hábitos valiosos para la vida, y que el niño irá asimilando porque se ve inmerso en dichas prácticas, es decir, el ejemplo y enseñanza que le transmiten su padres o cuidadores.
En esencia la disciplina es capacidad de aprender, disposición para extraer de la vida y las acciones lo más conveniente, conocimientos útiles para una mejor calidad de vida; a nivel personal e interpersonal.
En la formación de la disciplina juega un papel importante la voluntad como el motor que lleva a la persona a decidir, elegir la mejor acción que favorezca su vida propia y la de los demás. Que la persona vea que los buenos hábitos son productivos, dignifican a las personas que los practican; les hacen la vida más ordenada y con sentido.
Cuento
RESPONDER:
1. Valor que se destaca.
2. Enseñanza o Moraleja.
3. Ambientación ( ¿dónde sucede?)
4. Personajes (Principales y Secundarios)
La mejor animalada

Hace mucho, mucho tiempo, nada más terminar de crear el mundo, Dios decidió tomarse un día de vacaciones. Como los animales estaban recién hechos y aún no sabían qué tenían que hacer, no se les podía dejar solos, y Dios buscó un angelito que pudiera cuidarlos. Y, aunque era un poco desastre, el angelito Perico tenía tantas ganas de estar con los animales, e insistió tanto,que Dios decidió encargarle el trabajo.
- Asegúrate de que se vayan a dormir antes de que anochezca, y de que estén despiertos al amanecer ¡no podemos dejar la tierra vacía! -fue el único consejo.
El angelito Perico, lleno de alegría, bajó a la tierra y se puso a jugar con los animales durante todo el día. Tan contento estaba, que ya casi era de noche cuando recordó que tenía que acostar a los animales.
- Venga chicos, ¡deprisa! Todos a dormir.
- ¿Y dónde dejamos nuestras piezas? -preguntaron. Y es que llevaban tan poquito tiempo con ellas, que aún no se habían acostumbrado a dormir con orejas, picos, rabos, garras, hocicos o patas, y se los quitaban para ir a la cama.
- Pufff… no sé… bueno, dejadlo todo ahí junto en un montón. Venga, deprisa, que se hace de noche - respondió impaciente el angelito Perico.
Justo antes de que se apagara el último rayo de sol, todos los animales estaban acostados.
- Uy, qué poquito ha faltado. De buena me he librado- pensó el angelito, y se fue a dormir, completamente agotado.
Estaba a punto de amanecer cuando se levantó. Y deprisa y corriendo despertó a los animales.
- Vamos, ¡arriba! Tenéis que poneros vuestras piezas y estar despiertos antes de que sea de día.
Los animales, adormilados, se fueron acercando a la gran montaña de orejas, dientes y patas para vestirse. Pero todo estaba tan liado, y tenían tanta prisa, que no había forma de que cada uno encontrara lo suyo, y cada animal tomó lo que pudo y se lo puso rápidamente. Otra vez acabaron justo a tiempo, y el angelito Perico, aliviado, se fue a desayunar.
Aún no había terminado cuando apareció llorando un conejito. Se quejaba de que le habían dado tres mordiscos en poquísimo tiempo.
- ¿Y por qué no sales corriendo antes de que te ataquen? - le dijo el angelito- ¿No tenéis los conejos unas grandes orejas para oír a vuestros enemigos antes de que se acerquen?
- ¿Y esto te parece grande? - dijo el conejito señalando sus minúsculas orejitas de rana.
- ¿Y por qué llevas unas orejas que no son las tuyas?
- ¡Porque esta mañana no había quien encontrara nada en un montón tan grande de piezas! - interrumpió un cocodrilo furioso - Yo he tenido que ponerme estos dientes de castor y ahora todos se ríen de mí porque no puedo cerrar la boca.
- No te quejes -dijo un terrible león - más risa dan mis patitas de pingüino.
Y así siguieron llegando animales con miles de problemas: un mono con trompa, un erizo con plumas, un pájaro con caparazón de tortuga…
Entonces el angelito se dio cuenta de que no había sido buena idea hacer las cosas con tan poco tiempo, y dejarlo todo amontonado. Y reuniendo a los animales, les contó su solución:
- A partir de ahora, dejaremos de jugar media hora antes para que cada animal pueda irse a un sitio distinto y allí tenga tiempo de colocar bien sus piezas. Y en vez de dejar todas las piezas juntas, las separaremos en grupos pequeños: picos con picos, orejas con orejas, garras con garras, y así con todo.
Aquella tarde, media hora antes de anochecer, los animales se separaron y cada uno buscó el sitio que más le gustó. Los peces se fueron al mar, los pájaros a los árboles, los animales salvajes a la selva, los pingüinos al polo… y dejaron sus piezas en montoncitos tan pequeños y ordenados que al día siguiente no tardaron nada en encontrarlas y vestirse con ellas. Y cuando al amanecer regresó Dios, todo estaba perfecto.
- ¿Qué tal ha ido todo, Perico? ¿Algún problema?
El angelito Perico, que aunque era un poco desastre también era muy sincero, juntó todo su valor para contarle a Dios todo lo que había pasado y el lío que había montado. Pero resultó que a Dios le encantó la solución de su angelito, y que cada animal estuviera en un sitio diferente y especial. Y tanto le gustó el nuevo orden que tenía todo,que decidió regalar a Perico y los demás angelitos una pieza de su animal favorito.
Y así fue cómo el angelito Perico, al que le encantaban los pájaros, consiguió las más preciosas alas para todos los ángeles del mundo.




